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viernes, 22 de mayo de 2009

Un mundo de fantasías…

¿Quién no ha pensado en una noche apasionada con el amor imposible o platónico? No te sientas mal, ya que es más común de lo que crees. En tu imaginación está todo permitido.

Si tuviste un “pensamiento lujurioso”, incluso estando en pareja, eso no quiere decir que seas una mala persona. Nada que ver. Las fantasías eróticas son pensamientos agradables que tiender a excitar y darle saborcito a la vida.


Ojo, en todo caso, en confundir lo fantástico con lo deseable. Un deseo es algo que recreamos en nuestra imaginación y que, en algún momento, nos gustaría realizar. La fantasía, en cambio, es sólo eso: la poseemos, pero en la mayoría de los casos no la cumpliríamos, por arriesgadaalocadaimposible peligrosa.

Una persona puede fantasear para hacer más agradable la vida diaria o para disfrutar aún más un encuentro real (por ejemplo, alguien puede imaginar lo que quiera mientras su pareja le acariciaaumentando así el erotismo de la situación).


No faltará, de todos modos, quien diga que no fantaseaConsejo: no le crean. Todos tenemos pensamientos (aunque sean breves) con carga erótica, y los sueños también cuentan.

Pero para ser más claros, el Terapeuta y Sexólogo español Javier Molina (autor del libro“El jardín de Eros”), afirma que, en el caso de los hombres, la fantasía más recurrente se relaciona con estar rodeado de mujeres y satisfacerlas a todas.

La razón, explica Molina, radica en la realización de una “proeza” que es humana y biológicamente imposible ya que, por lo general, ellos fantansean con metas inalcanzables.


El sexólogo, además, hizo un estudio exclusivamente sobre las fantasías masculinas, donde encuestó a cerca de 300 hombres. Finalmente, estableció un porcentaje de preferencias y obtuvo estos resultados:

Dominación (19% de ellos “sueña” con ejercerla)

Sadismo (17%)

Voyeurismo o placer por mirar (13%)

Fetichismo o excitación por objetos de deseo(9%)

Homosexualidad (8%)

Poligamia (7%)

Además, Molina aclara que muchas veces los lugares parecen ser elementos claves a la hora de pensar en fantasías sexuales. Un sitio público como una plaza, los probadores de una tienda, o en zonas de ensueño como El Caribe. La locación varía, y se mezcla con la chispa de alguna situación extrema o atrevida, como ir conduciendo, mientras la copiloto hace otras cosas… (aquí lo dejamos libremente para tu imaginación).

Y es que, justamente, de eso se trata. De imaginar y liberarse. Hay quienes se sientenculpables por lo que se les pasa por la cabeza, pero así no se puede vivir, ¿no? Mientrasdisfrutemos y no le hagamos mal a nadie, el mundo de las fantasías debería seguir vivo ycálido, como siempre lo ha sido.


Una cosa es cierta, en gustos y placeres no hay nada escrito. Ahora vamos a aprovechar el impulso para estimular tu imaginación:

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