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martes, 26 de mayo de 2009


Un olor puede ser seductor y desde luego nos define, cuántas veces sabemos quién está ahí sólo por su olor. Sin embargo, hemos de tener cuidado con los elementos químicos que forman los perfumes porque pueden producir efectos algo más importantes que una simple alergia cutánea.

Antiguamente los perfumes se obtenían de algunas glándulas olorosas de determinados animales, ahora eso es impracticable porque el proceso resultaría extremadamente caro y además se contribuiría a la extinción de muchas especies, lo cual es totalmente impensable. Por eso poco a poco se han ido sustituyendo estos compuestos naturales por otros sintetizados en laboratorios a base de plantas sobre todo. 
  
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/ab/Collage_of_commercial_perfumes.jpg/800px-Collage_of_commercial_perfumes.jpg Hay que ser precavido a la hora de perfumarnos, algunos fabricantes de países donde no existe un control legal muy exhaustivo utilizan sustancias que pueden producir reacciones alérgicas en la piel como eczemas o pigmentaciones que pueden durar un tiempo. Sin embargo, aparte de estas reacciones más o menos inofensivas algunos perfumes pueden contener compuestos verdaderamente tóxicos.  Es increíble observar cómo los restos de perfume pueden absorberse a través de la piel y depositarse en el tejido adiposo y no sólo eso sino que hay que ir con mucho cuidado por parte de aquellas mujeres que están en el periodo lactante, puesto que algunos compuestos químicos son absorbidos por la piel y pasan directamente a la leche materna. De momento no se ha demostrado que hagan un daño inmediato sobre la salud de las personas, pero todavía no puede saberse su reacción a largo plazo, por lo tanto, es mejor evitar perfumes que contengan gran cantidad de compuestos químicos.  Lo que sí se ha demostrado es que la mayoría de perfumes contienen alcohol, y éste se trata para quitarle sus propiedades con un compuesto llamado dietil ftalato, que al absorberse por la piel puede producir una alteración en el sistema inmunitario.  Aunque es realmente difícil encontrar algún perfume sin ningún tipo de compuesto químico, sí podemos hacer dos cosas importantes para evitar al máximo una exposición a sus efectos, primero es intentar conocer su composición y así no utilizar aquellos que contengan un exceso de sustancias químicas; y segundo no echarnos directamente el perfume sobre la piel o echarnos la menos cantidad posible, es mejor hacerlo sobre la ropa, de esta manera tendremos la seguridad de oler a ese perfume que nos gusta sin los posibles efectos secundarios que éste pudiera tener

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